Este blog no discute la importancia o no de las área natural
protegidas (ANPs) como instrumento de conservación de los recursos naturales que
requieren de acciones prioritarias y urgentes para su preservación. Actualmente
México cuenta con 176 ANPs que suman el 12.92% de su territorio (CONANP, 2012),
de acuerdo a la WCPA (2010) México ocupa el lugar 79 y el 14 en superficie
relativa y absoluta, respectivamente, dedicada a la conservación. Más bien,
este blog discute la necesidad de consenso social entre los dueños de los
recursos naturales requerida para poder declarar una región como área natural
protegida (ANP).
La creación de un ANP ocupa hoy en día el consentimiento y
convencimiento de los dueños de los recursos naturales. La declaración de un
área como un ANP es algo importante a considerar por los locales ya que la creación de un ANP cambia el estado de
regulación ambiental que el estado ejerce sobre los recursos naturales del ANP.
Las opiniones en cuanto al beneficio que traen las ANPs a las
comunidades no son consistentes. Por ejemplo, en “pro” de la conservación y el
desarrollo sustentable las regulaciones ambientales se vuelven más
restringentes, eso sin contar el efecto de “big
brother” (vigilancia) que implica la presencia constante del personal de la
CONANP (Comisión Nacional de Áreas Naturales Protegidas, dependencia del
gobierno federal de México, a cargo de crear y administrar ANPs) en la zona.
Por otra parte, las personas a favor de la creación de ANPs preconizan que es
posible la convivencia de las actividades económicas (actuales y futuras) con los
programas de conservación del medio ambiente; también ponen énfasis en los
programas y recursos adicionales que se tienen disponibles una vez constituida
el ANP, las estadísticas de inversión de los programas que se ejecutan dentro
de ANPs tales como PET, PRODERS-PROCODES, PSA, etc. indican que hay una mayor
bolsa de recursos disponibles para los habitantes de ANPs. Riemann y
colaboradores (2011) por su parte, en un estudio de caso, determinaron que no
hay mejoría social para el período estudiado 1990-2000, de la comunidades
dentro de ANPs comparado con aquellas fuera de ANPs en el estado de Baja
California.
En teoría la constitución del un ANP implica actores empoderados e
informados. La aprobación de los dueños de la tierra debe partir de su
consentimiento informado. Como se dejo ver en los dos párrafos anteriores el
nuevo esquema de manejo del ANP a crear, está sujeta a debate y a intereses
heterogéneos.
Si consideramos que tenemos un grupo de actores locales y externos
que tienen algún interés en el proyecto de formación de un ANP y adicionamos el
supuesto plausible de intereses heterogéneos (es decir, no todos están a favor
del ANP), tenemos que es condición necesaria que se forme una estructura social
de acuerdos y consensos a favor del ANP.
El apoyo de los actores requiere acción colectiva, relaciones
sociales, difusión de información, participación, etc. en torno a un objetivo
común que traerá más beneficios a todos, en teoría. Estas son dimensiones que
se incluyen en el concepto de capital social. Muchos autores han definido
capital social (ver Bjørnskov y
Mannemar [2012] para una compilación de definiciones
de capital social).
Los promoventes del ANP, parten obviamente del capital social que
actualmente poseen los actores interesados (y los no interesados) en el ANP,
por ejemplo: ¿Tenemos comunidades rurales solidarias o con muchos conflictos
internos?; ¿existen lazos entre las comunidades?; ¿hay organizaciones no
gubernamentales trabajando en la zona?; ¿hay asociaciones gremiales fuertes y
solidarias?; ¿cuál es el capital social de vinculación de los actores locales
(es decir lazos con atores en posición de poder)?; etc.
Si es posible construir capital social (a favor o en contra) al
momento de constituir un ANP. Mucho del trabajo previo que realiza la CONANP en
las comunidades crea capital social. Falk y Kilpatrick (2000) sugieren que para encauzar y
utilizar el capital social existente en una comunidad rural se deben de dar
tres cosas: a) crear enlaces entre los agentes sociales, es decir oportunidades
de interacción (por ejemplo, reuniones, talleres, foros); b) el tema a tratar
debe de ser de importancia para los actores; y c) la experiencia resultante
debe ser positiva. Agregaría, una cuarta, actores empoderados, si éstos no
sienten que su opinión cuenta y puede modificar la toma de decisiones,
eventualmente dejan de participar.
En conclusión, una masa crítica
favorable de opiniones y cooperación en torno a la creación de un ANP es algo
que sin duda ayuda bastante a su creación y posterior manejo.
“That´s my opinion”
Acrónimos de Programas de la CONANP:
PET: Programa de Empleo Temporal
PROCODES: Programa de Conservación para el Desarrollo Sustentable
PRODERS: Programa de Desarrollo Regional Sustentable
PSA: Pago por Servicios Ambientales
Referencias
Bjørnskov, C., y Mannemar S., K. (2012) Is Social Capital a
Good Concept?, Soc Indic Res. pp. 1-18 http://dx.doi.org/10.1007/s11205-012-0199-1
Comisión Nacional de Áreas Naturales Protegidas CONANP (2012)
Áreas Naturales Protegidas. Visitado Sept. 9, 2013. http://www.conanp.gob.mx/que_hacemos/
Falk, I. y
Kilpatrick, S. (2000) What is Social
Capital? A Study of Interaction in a Rural Community. Sociologia Ruralis; Vol.40, No.1, January, pp 87-110
Riemann, Hugo, Santes-Álvarez, Ricardo V., & Pombo, Alberto. (2011). El papel de las áreas naturales protegidas en el desarrollo local: El caso de la península de Baja California. Gestión y política pública, 20(1), 141-172. Recuperado en 09 de septiembre de 2013, de http://www.scielo.org.mx/scielo.php?script=sci_arttext&pid=S1405-10792011000100004&lng=es&tlng=es
World Commission on Protected Areas WCPA (2010) Biodiversity
Indicators Partnership BIP, Coverage of
Protected Areas. Visitado Sept. 9, 2013. http://www.wdpa.org/Statistics.aspx
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